jueves, 25 de junio de 2020

Sergei Prokofiev



               Junto a Dimitri Shostakovich, es el mejor representante de la escuela de composición soviética, y su obra ha dejado profunda huella en el estilo de sus compatriotas más jóvenes. Es, además, uno de los grandes clásicos del siglo XX, autor de una música en la que tradición y modernidad se conjugan de manera ejemplar.
               La publicación (por fin) de una biografía en español me ha animado a, como en el caso de Shostakovich, contextualizar cada fragmento, siempre que ha sido posible, con sus propias palabras. 




SERGEI PROKOFIEV (1891 – 1953)

1    1901  Tarantella en Re menor (para piano)
2    1908  Allegro en La bemol mayor (para piano)
3    1910  2 poemas de Balmont (para coro femenino y orquesta)
                El cisne blanco
4    1912  Concierto para piano nº1 - Allegro brioso - 1ªseccion
5    1915  Suite Escita (del ballet ‘Alla y Lolly’) -
                La adoración de Veles y Ala - 1ª sección
6    1916  Sinfonia nº1 'clásica' -  Larguetto
7    1917  Sonata para piano nº.4 -  Allegro con brio, ma non leggiere
8    1920  Suite de 'El Cuento del Bufón' (Ballet)
                En el dormitorio del mercader
9    1921  5 poemas de balmont – Hechizo del agua y el fuego
10  1922  Suite de 'El Amor de las Tres Naranjas' (Ópera) - Marcha
11  1925  Sinfonia nº2 - Tema y Variaciones - Variación 2ª
12  1927  “El ángel de Fuego” (Ópera)
Acto 5: Hermana! Hermana! Hermana! 
13  1928  Sinfonia nº3 - Andante mosso – 1ª Sección
14  1929  Suite de 'El Hijo Pródigo' (Ballet) - Allegro fastoso
15  1931  Concierto para Piano  nº 4 (para la mano izquierda) - Vivace
16  1932  Sonata para dos Violines – Andante cantabile
17  1934  Suite de 'Teniente Kijé' (Música para el film) - Troika
18  1936  ‘Pedro y el Lobo’ (Cuento sinfónico para niños)
                 Tema de Pedro
19  1937  ‘Canciones de Nuestro Tiempo’ - De hermano a hermano
20  1938  ‘Alexander Nevsky’ (Música para el film) - Pskov en llamas
21  1939  ‘Semyon Kotko’ (Ópera) Fragmento acto 2
22  1941  “Cenicienta” (Suite nº1 del Ballet)
 Vals de Cenicienta
23  1942  ‘Guerra y Paz’ (Ópera) -  Epígrafe coral
24  1943  Sonata para Flauta y Piano - Scherzo - 1º sección  
25  1945  ‘Iván el Terrible’ (Música para el film) - Las estepas tártaras
26  1947  Sonata para Piano nº9 - Allegro strepitoso
27  1949  Sonata para Violonchelo - Moderato - Exposición
28  1950  ‘Paz en Guardia’ (Oratorio)
                 La escasez recuperó a la Tierra del trueno de la guerra
29  1952  Sinfonia nº7 - Vivace - Reexposición 2º tema
       


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SERGEI  PROKOFIEV (1891-1953)

1901 Tarantella in D minor (Juvenilia)
 (Frederic Chiu)

«Mi marido no tocaba el piano, pero le gustaba mucho la música y por eso apoyaba permanentemente la idea de mis lecciones. También ayudaba con todos los medios al desarrollo musical de nuestro hijo. (…). A veces sucedía que cuando realizaba mi habitual tarea musical, el pequeño Sergusha, de tres años, corría desde su cuarto hacia el hall donde se encontraba el piano y decía: “Esta canción me gusta. Quiero que sea mía“. A veces, cuando terminaba de interpretar alguna pieza, veía con asombro que estaba sentado tranquilo en un sillón y escuchaba mi música».
María Grigórievna, madre de Prokofiev.

Los conocidos de su madre, los Pomerántsev, le presentaron a Sergei a un famoso compositor ruso, Sergei Tanéyev, el discípulo de Piotr Ilich Tchaikovski. Tanéyev fue sorprendido por el talento musical del niño provinciano. Anotó más tarde en su diario: «El niño tocó sus propias composiciones. Tiene un oído absoluto. Reconoce los intervalos y los acordes»

Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev”



1908 Allegro in A flat major (Juvenilia)
 (Frederic Chiu)

                Prokofiev y su maestro Rimsky-Korsakov discrepaban sobre la excitante nueva música de Scriabin, que era interpretada cada vez más asiduamente  en San Petersburgo. Prokofiev estuvo en todos los ensayos del estreno de la tercera sinfonía de Scriabin (“El poema divino”), observando con placer cómo Rimsky-Korsakov se retorcía las manos, horrorizado por los sensuales y sobrecargados sonidos: afectaban al maestro ruso “como si una corriente eléctrica pasara por su silla”. No cabe duda de que esta reacción elevó el interés del adolescente Prokofiev por este “decadente”, intrigantemente romántico, incluso escandaloso compositor de grandes esquemas místicos para llevar al mundo al Nirvana a través de la música.
Muchos críticos consideran  la música de Prokofiev energética, concreta, de claridad “clásica” y con un fuerte sentido rítmico, lo que les parece un antídoto (y un rechazo) de la música de Scriabin, hiperromántica, espiritual y rítmicamente estática, pero de hecho Prokofiev, particularmente en sus primeros años, fue fuertemente influenciado por Scriabin. De él aprendió las nuevas posibilidades armónicas, particularmente la yuxtaposición y combinación de intervalos supuestamente incompatibles (cuartas y terceras) y modos (mayor en una mano y menor en la otra).
Harlow Robinson, en  “Sergei Prokofiev: A Biography”

                El joven Prokofiev continuó escribiendo las pequeñas piezas de piano que llevaba componiendo desde niño, pero ahora las conservaba en un libro de notas, poniéndoles títulos y combinándolas en grupos.  Un primer grupo se lo envió a su amigo Morolev, que se había mudado al Dnieper. Morolev le respondió que esas piezas eran como pequeños perros malos (sobachky), cuya mordedura es muy dolorosa. A Prokofiev le gustó la descripción, y desde entonces se refería a ellas como sus “pequeños perros”.
Harlow Robinson, en  “Sergei Prokofiev: A Biography”




1910 Two Poems for Female Chorus and Orchestra, Op. 7– The White Swan
                (Bournemouth Symphony Orchestra  and Chorus, Kirill Karabits)

                Bajo la influencia formativa del simbolismo y el impresionismo, el joven Prokofiev se había enamorado de la poesía de Balmont cuando estudiaba en el conservatorio de San Petersburgo. “El cisne blanco” representa la típica trascendencia simbolista y la transfiguración del mundo material a través de la luz y la muerte, traducida musicalmente por llamativas modulaciones directas entre los cuartetos. Símbolo de pureza, transformación y belleza, el majestuoso pájaro planea hacia el filo entre dos reinos adyacentes, mediando entre el profundo abismo y el luminoso éter en el segundo y tercer cuartetos.
                El cisne también pone en movimiento la transfiguración del mundo creando ontológicas “ondas”. De hecho las ondulaciones arpegiadas en Re Mayor en las cuerdas abren y cierran la canción, conduciendo a las modulaciones o “transfiguraciones” de la música. La atmósfera etérea  al amanecer prepara la transfiguración del cisne y el mundo.
                En una hermosa modulación de Re mayor al celestial Re bemol mayor, el amanecer transforma al cisne blanco con luminosos acordes arpegiados de arpa, coincidiendo con un retorno a Re Mayor: el cisne es el mismo, aunque transfigurado: ahora es un símbolo de la propia transfiguración.
                En el cuarteto final, el cisne es un espíritu evanescente, capturado en su propia, elusiva, imagen especular, habitando un reino sobrenatural construido por la negación.
Polina Dimova, en  “Rethinking Prokofiev”


EL CISNE BLANCO (1897) (traducción propia del inglés)


El cisne blanco, el cisne puro,
tus sueños son silenciosos.
Serena plata,
tú planeas, haciendo nacer las olas.

Debajo de ti – la profundidad muda,
sin bienvenidas, sin respuesta.
Pero tú planeas sumergiéndote
en el abismo del aire y la luz.

Sobre ti – el aire sin fondo,
con la brillante estrella del alba.
Tú planeas,  transfigurado
por la belleza reflejada.

Un símbolo de desapasionada ternura,
callado, tímido.
El espíritu es belleza femenina,
el cisne es limpio, el cisne es blanco!




1912 Piano concerto no.1 op.10 – Allegro brioso
(Vladimir Askhenazy, London Symphony Orchestra, André Previn)

Con los cinco años de carrera de composición, los estudios de Prokofiev no habían terminado en el Conservatorio: decide seguir otra carrera — la de pianista.
El 22 de abril de 1914, Prokofiev tocó brillantemente su Primer Concierto para Piano en el examen final. Su más cercano rival para obtener el primer lugar en la carrera fue Nadezhda Golubovskaya.  A la espera de la decisión del comité del examen, Prokofiev  invitó a Golubovskaya a jugar al ajedrez. La comisión estuvo a favor de Prokofiev, lo que significaba el otorgamiento del título de Laureado del Conservatorio y el Premio de Antón Rubinstein — un piano nuevo fabricado por Schroeder, que se entregaba cada año al mejor pianista graduado.
“Sí, fue una victoria, y muy importante para mí porque ocurrió en mi Conservatorio favorito, donde no me dieron golpecitos en la cabeza como a un buen alumno, sino que gané con una nueva palabra, mi palabra, pronunciada contra la rutina y la vieja tradición establecida en el Conservatorio.”
Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev”

La primera vez que vi a Prokofiev fue en una fiesta y cena musical en la casa de un rico mecenas de las artes en San Petersburgo, en la primavera de 1915. En aquel entonces había oído mucho acerca de Prokofiev y conocía sus obras, por eso lo miraba con los ojos bien  abiertos. Antes de que comenzara la música, él estaba sentado en una magnífica biblioteca ojeando unas revistas. Yo estaba parado y lo observaba con mucho interés. Pero mi mayor placer fue escuchar un breve diálogo entre Prokofiev y un joven teniente que se acercó a él con una «bonita sonrisa»: «Sabe, Sergei Sergéievich, hace poco fui a uno de sus conciertos. Escuché sus obras y debo decirle que no entendí nada». Prokofiev seguía ojeando la revista y, sin mirar al oficial, contestó: «Las entradas a los conciertos se las venden a cualquiera». La conversación, naturalmente, había terminado.
Henrich Neuhauz





1915 Scythian suite, from "Ala i Lolli" op.20 – The adoration of Veless and Ala
                (Chicago Symphony Orchestra, Claudio Abbado)



            Como recompensa por la eficaz finalización del Conservatorio, María Grigórievna le propuso a su hijo un viaje al extranjero. Sergei había elegido Londres, donde la Compañía de Ballet de Diaghilev se encontraba triunfando y al parecer el joven empresario ruso tenía la llave del éxito musical en Europa. Mientras Prokofiev se encontraba en Londres, Diaghilev le facilitaba la entrada a todos los espectáculos de los Ballets Rusos. Gracias a esto, Prokofiev pudo ver y escuchar muchos de ellos, como Dafnis y Cloe de Maurice Ravel y los dos ballets de Stravinski, El Pájaro de Fuego y Petrushka. 

        Prokofiev se encontraba en Petrogrado luego de haber vuelto del extranjero y desde allí le escribió a Miaskovski contándole que estaba planeando componer una muy complicada música para su primer ballet. Sus ideas sobre la futura composición: 

          “1. Tiene que representar algo de la vida rusa; 2. Debe ser dramático o de buen humor y no algo indeterminado, es decir, que sea agua hirviente o hielo, no agua tibia; 3. Debe ser conciso y con un rápido desarrollo del sujeto; 4. No tiene que tener momentos sin acción; 5. Debe consistir en cinco o seis partes, para un total de media hora”. 



          Diaghilev no aprobó la música para el ballet Ala y Lolli. Pero Prokofiev decidió revisar otra vez la música. Le gustaban algunos temas de ese ballet y comenzó a hacer de éstos una Suite Sinfónica. Para junio, la nueva obra, que recibió el nombre de “Suite Escita”, estaba terminada. Los ensayos para preparar la obra comenzaron en enero de 1916. Los integrantes de la orquesta se reían al principio de las disonancias en la partitura, pero luego cada vez más seriamente empezaron a escuchar las explicaciones de Prokofiev acerca de las irregularidades de la composición. El estreno tuvo lugar luego de diez días de preparación. Al día siguiente, en el diario Vechernee vremia (El tiempo nocturno) salió un artículo crítico: 

           «El autor dirigió con ánimo. La orquesta tocó perfectamente. La primera parte de la Suite fue aceptada por el público con desconcierto. Pero después de la segunda y la tercera parte, los oyentes comenzaron a aplaudir. La última provocó una división entre los presentes: unos aplaudían con fervor y otros susurraban nerviosamente. Los instrumentos de percusión sonaban tan fuerte que se rompió la superficie de un timbal». 

           La reacción de la prensa superó los términos más audaces. Kurdyumov, de la revista Teatralniy Listok (La Hoja Teatral), dijo que esta música había ofendido su sentido de la belleza: «Parece que nuestros antepasados, los escitas, realmente podrían haber reconocido esta Suite como su música, porque es verdaderamente salvaje. Es simplemente increíble que una pieza que carece de sentido pudiese haber sido realizada en un concierto serio». 

           Prokofiev recordaba que cuando la orquesta comenzó a tocar el final de la Suite, Glazunov al no poder soportar el fuerte y denso sonido, se levantó de su asiento y demostrativamente salió de la sala. Uno de los chelistas confesó después del concierto que nunca habría sufrido el insoportable sonido de las trompetas detrás de él si no tuviera que hacerse cargo económicamente de su mujer enferma y sus tres hijos. La revista ‘Muzika’ denominó al concierto como «el escándalo en la alta sociedad». 

             Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev”




¡Desde niño fui entrenado para la batalla! 

¡Todo lo que se barre en la estepa es mío! 

Y mi voz suena en perfecta armonía 

Con el ensordecedor grito de la guerra. 


Valery Bryusov, “Escitas”





1916 Symphony nº. 1 “Classical” op.25 - Larguetto

En el verano de 1907, Sergei comenzó a asistir a la clase de dirección orquestal de Nikolai Tcherepnín. Tcherepnín le decía a Prokofiev: «Usted no tiene talento para dirigir una orquesta, pero desde el momento en que entendí que su camino es el de la composición, supuse que un día estará obligado a dirigir sus obras. Por eso, decidí que tendré que enseñarle».
Tcherepnín cumplió un importante rol en el desarrollo musical de Prokofiev. Cuando hablaba sobre la música con su inagotable entusiasmo, le parecía a Sergei que estaba viajando a través del tiempo. Sabía hacer interesantísimos análisis de las óperas. Muchas veces se sentaba al lado de Prokofiev durante los ensayos de la orquesta del Conservatorio y le comentaba sobre la música de Haydn: «Ahora escuche el sonido del fagot». El estudiante comenzó a sentir un gusto particular por la música de Haydn y Mozart, que más tarde se reflejaría en su Sinfonía N° 1 «Clásica».
Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev”





1917 Piano Sonata no.4 op.29 (1909, revisada en  1917) – Allegro con brio, ma non leggere
(Matti Raekallio)



                A fines de la primavera de 1909, en el mes de mayo, Prokofiev tenía que rendir el examen final de composición. Para éste presentó su nueva versión de su temprana ópera “Fiesta durante la plaga” y la Sonata para Piano. Estas dos obras causaron «una explosión de descontento entre los profesores». Los examinadores ni siquiera le dejaron terminar de tocar la Sonata. Pero teniendo en cuenta que Sergei ya tenía escritas varias obras que merecían el interés, le pusieron de nota un «4»(de 5). Aparentemente, Aleksandr Glazunov y otros miembros de la comisión no compartían y no aprobaban las modernas tendencias en la música de sus matriculados. Liadov, a lo largo del examen, gritaba: «¡Todos ellos quieren ser como Skriabin! Pero Skriabin llegó a esto luego de veinte años de búsqueda, y Prokofiev quiere escribir así casi desde los pañales. ¡Su sonata es una caminata de elefantes!». En aquel momento, Prokofiev se sintió muy ofendido por recibir «un papirotazo en la nariz» de parte de los adultos. 

Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev” 



          Es interesante observar que durante toda su vida Prokofiev fue miembro de sólo dos asociaciones: la de ajedrez de San Petersburgo (1913–1914) y la Sección Moscovita de la Unión de Compositores (desde 1937). En este club Sergei tenía la posibilidad de asistir a las partidas con la participación de Emanuel Lasker, José Raúl Capablanca, Aleksandr Aliojin, Aaron Nimzovich, entre otros. ¡Incluso una vez pudo ganarle a Capablanca! Existe la opinión de que al analizar cómo Sergei Prokofiev jugaba al ajedrez y construía los pasos, es posible revelar los secretos de la construcción musical de sus primeras obras. Según los testimonios de sus numerosos rivales y las descripciones de las partidas, se entiende que en lugar de una cuidadosa actitud detrás del tablero, Prokofiev prefería el método del riesgo y el repentino cambio de desarrollo de la partida. Tuvo que dejar los estudios de la teoría del ajedrez en 1917—1918 porque había comenzado la Revolución de Octubre y la mayoría de los espacios del club fueron utilizados como hospital militar. 

Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev” 



               El diario de Prokofiev en 1917 contiene un notable pasaje sobre sus reflexiones de la lectura de las obras de Schopenhauer. Comenta que leer al filósofo había tenido una gran importancia para él, marcando una nueva etapa en su vida y permitiéndole adquirir “el más perfecto equilibrio”, como resultado del cual ahora podía mantenerse firmemente sobre sus propios pies. En vez de abrumarse por el pesimismo de Schopenhauer, le ocurrió lo contrario: ahora veía todas las situaciones con gran claridad y conocimiento, sabía cómo valorar y disfrutar lo que tenía, y comprendió y aceptó el precepto de “considerar la ausencia de tristeza como felicidad, y considerar cualquier otra cosa como una agradable sorpresa”. Unos meses después, escribiendo desde el Cáucaso, explicaba cómo consiguió mantener un sentimiento similar de “equilibrio espiritual” leyendo filosofía y escribiendo música, a pesar de las perturbadoras noticias de la propagación del vandalismo bolchevique por toda Rusia y de la masacre de Moscú. 

             Pamela Davidson, en “Sergey Prokofiev and his world”





1920 Suite from “Chout” – The Tale of the Buffoon op.21bis – En el dormitorio del mercader
(Orchestre National de France, Louis Martini)

«Diaghilev considera que “el pantano de Petrogrado“ tiene una terrible influencia sobre mi desarrollo musical, y que yo estoy por detrás del pulso europeo. Si mi música le está gustando a Petrogrado, eso significa que me quedé atrás… Esto no carece de precisión».
Diaghilev le había dicho a Prokofiev que para buscar otro tema para un ballet deberían dirigirse a Stravinski, quien poseía una gran cantidad de libros sobre el folclore ruso. Entre los cinco tomos de los cuentos de hadas rusos de Afanásiev seleccionaron dos sobre un payaso, con los cuales «armaron fácilmente una historia para otro ballet, compuesto por seis escenas, y esta vez Diaghilev había firmado conmigo un contrato por 3000 rublos», recordaba Prokofiev.
La obra le gustó mucho a Diaghilev, pero en su opinión algunas partes debían ser reescritas. Le dijo a Prokofiev: «Usted tiene que eliminar todas las secciones descriptivas, y en lugar de ellas, desarrollar los temas como si fuera una sinfonía. La coreografía se beneficiaría de esto y podría ser más libre, ya que no estaría ligada a cada frase musical». El compositor no quedó descontento porque no le molestó comenzar a trabajar nuevamente con la obra: «La idea de volver a trabajar con el Chout, de modo que se convierta en una obra sinfónica más unificada, me gustó mucho».
Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev”





1921 Five poems after Balmont op.36 – Incantation of fire and water
(Claudia Barainsky, Axel Bauni)

Konstantin Balmont (1867-1942) fue un poeta simbolista ruso que emigró a Francia y se hizo allí amigo de Prokofiev en los primeros años 20. Posteriormente, Balmont fue ostracinado por el régimen cultural soviético por sus opiniones políticas.
En “Conjuro”, un hipnotizante ostinato de octavas acompaña el encantado paseo silencioso por el camino de agua y fuego, imitando el insistente golpeo de piedras para empezar el fuego. La primera vez que se menciona el fuego destella una floritura cromática en fusas, y similares ornamentos se repiten sobre el fuego. El admonitorio estribillo nos advierte en semitonos descendentes que caminemos en silencio. La voz agitada sube a ‘forte’ pero rápidamente decae siguiendo el mandato de ser silencioso. Saltando arriba y abajo en cuartas, evocando el fuego, la voz canta el hechizo que, mano con mano, nos obliga a seguir la luz del fuego y el agua. El 6/8 sincopado de la línea vocal delinea las fluctuaciones y el fluir del metro yámbico. Mientras las misteriosas armonías disonantes prestan a la canción el peculiar sonido Prokofiev, la melodía se aproxima a las entonaciones y los patrones declamativos del conjuro de Balmont.
Como en sus anteriores canciones de Balmont, Prokofiev explora musicalmente imágenes de luz y fuego en tonos de sonido cristalino en el registro alto del piano, figuraciones de arpa, y arpegios ascendentes cromáticos, mientras que la magia escita emerge inexorablemente conducida por los inquietantes ostinatos.
Polina Dimova, en  “Rethinking Prokofiev”

Conjuro del fuego y el agua (Konstantin Balmont)

Enciendo una luz, enciendo una luz,
en la orilla de este río.
Pisa con cuidado.
Mira – hay agua en esa piedra,
Ven conmigo, con el fuego, por allí,
Hay agua en la piedra blanca
Hay agua en la piedra blanca
Pisa con cuidado
Dame la mano, dame la mano,
Hay alguien más aquí.
Pisa con cuidado
Que puede que alguien nos oiga
Ten cuidado no sea que nuestra luz se apague
No sea que el agua se derrame
Que puede que alguien nos oiga
Que puede que alguien nos oiga
Pisa con cuidado
Tenemos la luz, tenemos la luz
La noche y el día son nuestros esclavos
Pisa con cuidado
Mira, dame la mano, hay agua en la piedra blanca
Acerca la luz, nosotros tenemos el fuego
Alumbra y sigue, alumbra y sigue
Pisa con cuidado
Pisa con cuidado
Pisa con cuidado





1922 Suite de“The love for three oranges” (Ópera) Op.33 ter – Marcha
                (Slovak State Philharmonic Orchestra, Andrew Mogrelia)

Prokofiev hizo dos conciertos con la Orquesta de Chicago que tuvieron mucho éxito. Campanini, el director, a su vez quedó muy interesado en la ópera “El Jugador”. Prokofiev tenía la adaptación para piano, pero fue imposible conseguir la partitura orquestal, que se encontraba en aquel entonces en el Teatro Mariinski de Petrogrado. Entonces, a Prokofiev se le ocurrió la idea de componer otra ópera, basada en un cuento de Carlo Gozzi. A Campanini le gustó mucho la propuesta, y en enero de 1919 firmaron el contrato. La ópera tenía que estar lista para otoño del mismo año. El contrato le otorgaba a Prokofiev los suficientes medios para vivir y componer, por eso dejó de dar clases de piano. Teniendo en cuenta los gustos musicales de Estados Unidos, el compositor eligió para su nueva obra un lenguaje mucho más simple que en “El Jugador”. Así tuvo su comienzo la famosa ópera “El Amor por las Tres Naranjas”. Todo estaba listo para el 1 de octubre, exactamente como figuraba en el contrato. El Teatro de la Ópera de Chicago ya estaba preparando la obra, cuando en diciembre de repente muere Campanini. Sin él, el Teatro no quiso seguir con la nueva producción. Prokofiev quedó en una situación complicada: sin la ópera y sin conciertos porque no tenía ningún otro contrato.
El 18 de diciembre de 1926, en Leningrado, tuvo lugar la primera presentación de El Amor por las Tres Naranjas en la URSS. La obra fue muy bien recibida y la crítica le prestó mucha atención en los medios. Algunos críticos preguntaban: «¿De qué se estaba burlando el autor? ¿De la audiencia, de Gozzi, de la forma operística o de los que no tienen sentido del humor?». Y Prokofiev respondía que simplemente quería hacer divertida su ópera.
Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev”

Mi primer contacto con el nombre de Prokofiev fue la Marcha de su ópera El Amor por las Tres Naranjas. Esta pieza fue una novedad que le gustaba, realmente, a todo el mundo. Cuando Prokofiev llegó a  Odessa y tocó sus propias composiciones, todos llegaron a la siguiente conclusión: la única pieza buena — esta Marcha. Él tocó mucho, toda una noche, pero todos esperaban la Marcha. Los músicos decían: «Sí, el concierto fue notable, maravilloso»… pero todo se reducía a esta obra. La Marcha había sido publicada con una portada llena de círculos y cuadrados (¡Lo nuevo! ¡El futurismo!)
Sviatoslav Richter

                Prokofiev permaneció fascinado por la música de Grieg durante muchos años. Su madre, María Grigorevna, le regaló las piezas completas para piano en su 13 cumpleaños. Se puede oír la influencia de Grieg incluso en algunas de sus obras de madurez (sobre todo el eco de la bufonesca “En el salón del rey de la montaña” de Peer Gynt, en la marcha grotesca de “El amor por las tres naranjas”).
Harlow Robinson, en  “Sergei Prokofiev: A Biography”





1925 Symphony nº2, op.40 – Tema y variaciones – Variación nº2
(London Symphony Orchestra, Valery Gergiev)

"Concéntrese en crear nuevos métodos y una nueva técnica, una nueva orquestación; estrújese los cerebros en esta dirección, agudice su inventiva, cueste lo que cueste; busque un sonido bueno y fresco; renuncie a las escuelas de San Petersburgo y Moscú como lo haría un diablo malhumorado..."
Prokofiev en una carta a su amigo el compositor Miaskovsky.

“Cuando dejé Rusia en 1918, estuve en América por cuatro años. Durante este tiempo tuve éxitos y fracasos, pero la ocasión más importante fue la puesta en escena de “El amor por las tres naranjas”. A continuación, los críticos escribieron que, primero de todo, no escribo melodías; segundo, que compongo malas armonías; tercero, el contrapunto es malo; y cuarto, que generalmente no hay música ahí. Después, fui a Europa y allí estuve otros cuatro años. Mi gran logro fue el estreno de la segunda sinfonía, pero después del concierto los críticos dijeron que, para empezar, estaba completamente ausente de melodía; segundo, que la armonía es terrible; tercero, que el contrapunto es completamente incomprensible; y cuarto, que no hay música. Después de esto, dejé Europa, y aquí estoy otra vez en Chicago”
Del diario de Prokofiev.

Muchos aspectos del brillante fermento artístico de la época intrigaron e influenciaron a Prokofiev, que tenía un gran apetito cultural y tendía a responder con rapidez (aunque no siempre con profundidad) a lo que sucedía a su alrededor: muchas veces reflejaba las tendencias artísticas como un espejo, sin absorberlas. Nunca se alineó con un movimiento artístico, pero se le pudo llamar, alternativamente, simbolista, acmeísta, futurista y realista. El simbolismo le afectaba directamente en su admiración por la poesía de Balmont y en la elección de la novela de Bryusov como sujeto para su ópera “El ángel de fuego”. Acmeísta en su uso de la poesía de Akhmatova y su trabajo con el poeta acmeísta Gorodetski para el guión de “Ala y Lolly”; y futurista en su amistad con Mayakovski  y en ciertas obras como la segunda sinfonía o el ballet “El paso del acero”. El realismo vendría después, en los años 30.
Harlow Robinson, en  “Sergei Prokofiev: A Biography”

«La Sinfonía se estrenó, aunque me ha dejado insatisfacción por la interpretación y también por la recepción del público y los músicos. Pero de otra manera no podría haber sido: durante los nueve meses que la estuve componiendo, le introduje demasiadas cosas complicadísimas».
Del diario de Prokofiev.





1927 “The Fiery Angel” (Ópera) –Acto 5: Hermana! Hermana! Hermana!
(Mariinsky  Chorus, Mariinsky Orchestra, Valeri Gergiev)

En diciembre de 1919, otro pensamiento poseyó a Prokofiev: luego de la alegre y frívola ópera ‘El Amor por las Tres Naranjas’, decidió componer ‘El Ángel de Fuego’, una ópera basada en la fascinante historia medieval de Valery Bryusov. Por un lado, era muy imprudente comenzar otra labor cuando su ópera anterior no había sido estrenada todavía, pero el compositor había quedado plenamente atrapado por la temática. Trabajó sobre la ópera durante casi siete años, dejándola durante largos períodos de tiempo. Sin embargo, la obra no tuvo éxito durante la vida del compositor.
La historia de la ópera se despliega en la Alemania medieval, donde el recién llegado del Nuevo Mundo, el conde Ruprecht, se encuentra con la atractiva pero histérica joven Renata, que cree estar poseída por un espíritu diabólico.
Nadia Koval, en “Sergei Prokofiev”

El amor por la racionalidad, la organización matemática y la lógica, característica de la personalidad y de los métodos de trabajo de Prokofiev, viene en parte, de su rechazo a lo emocional, lo irracional y a las explicaciones religiosas de cómo funciona el mundo:
“En casa no hablábamos de religión. Así que mis dudas se fueron aparcando y acabaron desapareciendo. Cuando tenía 19 años mi padre murió. Mi respuesta a esto fue atea. Lo mismo sucedió cuando tenía 22 años y perdí  un amigo íntimo, que me escribió una nota de despedida. Tomé esa despedida muy amargamente, como la despedida de una consciencia humana que había partido finalmente y para siempre”
Muchos años después Prokofiev se interesó brevemente por la Ciencia Cristiana, sin duda porque la doctrina enfatizaba el poder de la voluntad sobre la débil carne. La Ciencia Cristiana es una fe pragmática que puede ayudar durante la vida en la Tierra. Pero al contrario que la mayoría de compositores rusos, Prokofiev nunca escribió una obra religiosa (ni réquiems, ni misas, ni coros o canciones de la liturgia ortodoxa rusa). La única excepción es la ópera “El ángel de fuego”, pero es ficcional y poco halagadora en su tratamiento de la religión institucionalizada.
Harlow Robinson, en  “Sergei Prokofiev: A Biography”





1928 Symphony no.3  op.44 – Andante mosso
(Scottish National Orchestra, Neeme Järvi)

                La música de la tercera sinfonía se deriva de la ópera “El ángel de fuego”. Esta ópera había sido aceptada en la temporada 1927-28 del Staats Opern de Berlín por Bruno Walter, pero su producción nunca se materializó. De hecho, Prokofiev nunca la vio representada. El compositor, que había estado trabajando en ella por mucho tiempo, se negaba a dejar morir la música sin que fuera oída, y luego de escuchar una representación en versión de concierto de partes del segundo acto bajo la batuta de Serge Koussevitzky en junio de 1928, intentó primero hacer una suite para concierto y finalmente construyó su tercera sinfonía.
Wikipedia

“Una de las impresiones más fuertes la tuve cuando escuché su tercera sinfonía en 1939. El autor mismo la dirigía. ¡Nunca había escuchado nada como esto en mi vida! Esta sinfonía me afectó como si fuera el día del juicio final. Prokofiev utilizó en ella métodos enérgicos de expresión. La última parte comienza con una marcha oscura — se abren y se derrotan enormes masas: «El fin del Universo». Luego de un momento, se calma todo y empieza con el doble de fuerza, acompañado por el sonido de la campana funeral. Estaba sentado en la sala sin saber qué estaba pasando conmigo. Tenía ganas de esconderme. Miré a un oyente sentado a mi lado. Estaba sudando y su cara estaba rojiza… Durante el intervalo, yo todavía sentía escalofríos.”
Sviatoslav Richter





1929 “The Prodigal Son”  (Suite del ballet)  op. 46 bis – Allegro fastoso
(Monte-Carlo Philharmonic Orchestra, Lawrence Foster)

A principios del otoño de 1928, Sergei Diaghilev encargó a Prokofiev escribir un nuevo ballet sobre un tema bíblico: la historia del hijo pródigo. En este cuento evangélico, la historia del hermano mayor fue suprimida y el texto salió compacto, pero con todos los elementos importantes. Todo esto hizo el trabajo más fácil y placentero, por eso cuando en noviembre Diaghilev le preguntó al compositor sobre el avance de la obra, Prokofiev le dijo que ya estaba listo para mostrarle la adaptación completa para piano del ballet. «¡No puede ser! –exclamó el empresario.– Entonces, la música no debe ser buena». Pero cuando la escuchó, quedó muy satisfecho.
“Diaghilev estaba contento e incluso pidió tocar más lento para poder cantar la melodía. Le gustó mucho la combinación contrapuntística de los tres temas. Saliendo, en las escaleras, dijo que para la temporada de primavera no quería presentar nada de Stravinski. ¡Increíble! Hasta ese momento Stravinski era una deidad para Diaghilev, y a quien siempre prefería sobre mí.”
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“





1931 Piano Concerto no.4 para la mano izquierda  op.53 – 4. Vivace
(Yefim Bronfman, Israel Philharmonic Orchestra, Zubin Mehta)

En la primavera de 1931, Prokofiev recibió un encargo de parte del pianista austríaco Paul Wittgenstein, que perdió su brazo derecho en la primera guerra mundial. Se trataba de un concierto para la mano izquierda. Wittgenstein fue muy famoso por su iniciativa de encargar obras musicales para su repertorio. Fueron Maurice Ravel, Richard Strauss, Paul Hindemith y Franz Schmidt, entre otros, quienes compusieron para él obras de piano para la mano izquierda. En Prokofiev se despertaron las ganas de desarrollar con brillantez la textura musical para la parte solista restringida sólo para cinco dedos.
Lamentablemente, la respuesta de Wittgenstein a Prokofiev sobre su encargo fue bastante abrupta: «Gracias por el Concierto, pero no entendí ni una sola nota en él y no lo voy a tocar».
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“





1932 Sonata for two violins op.56 – Andante cantabile
                (Vadim Repin, Tim Oldham)

“Escuchar música mala a veces inspira buenas ideas… Después de oír una fallida pieza para dos violines sin acompañamiento de piano, caí en la cuenta de que a pesar de las limitaciones aparentes de un dueto tal, yo podría hacerlo interesante para ser escuchado durante diez o quince minutos…”
Prokofiev, en su  autobiografía”


“He visto a Prokofiev durante semanas enteras en su lugar de trabajo, equipado con un piano, una pequeña mesa y algunas sillas. Componía catorce horas por día, sin comer excepto de vez en cuando. En esos momentos sólo salía de su oficina para entregarle las páginas del manuscrito ‒cubierto con una fina caligrafía en lápiz‒ a su secretario.”
“Un día, cuando Prokofiev se encontraba trabajando, llegó un funcionario de la justicia –¡uno de tantos! — con una orden: «Usted ha tocado doscientas dieciocho veces seguidas el mismo acorde salvajemente». «No lo niego. Pero le pido, por favor, que anule estas premisas»”
Serge Moreux





1934 “Lieutenant Kijé”  op.60  (Suite de la música para el film) -  Troika
(Chicago Symphony Orchestra, Claudio Abbado)

En diciembre de 1932, después de la reunión con el director de cine Aleksandr Faintsimmer, durante una visita a la URSS, Sergei Prokofiev estuvo de acuerdo en componer la música para la película Lieutenant Kijé (Poruchik Kijé), basada en la novela de Yuri Tynyanov. El trabajo inicialmente iba desarrollándose a un ritmo rápido: un contrato oficial apareció en marzo de 1933, y para fines de junio Prokofiev había completado la mayor parte de lo que él tenía proyectado. Finalmente, la desorganización en la producción de la película provocó retrasos y revisiones que obstaculizaron el progreso de la composición. El hecho de que Prokofiev estaba viviendo en París le impidió asistir a la filmación, y entonces, escribió la partitura para una película que nunca había visto, guiado en su totalidad por las descripciones de las escenas que la música tenía que acompañar. Tras el exitoso estreno de la película en Moscú el 7 de marzo de 1934, Prokofiev casi de inmediato comenzó a trabajar en la Suite «Lieutenant Kijé», una tarea con la cual el compositor estuvo ocupado en su gira por Rusia durante la primavera y el verano.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“

La ambientación del film, centrada en la corte del irascible Zar Paul a finales del siglo XVIII, requería números festivos y militares de la época con cierto tinte fantástico. Quizás por esa razón Prokofiev declaró que “no tenía absolutamente ninguna duda sobre el lenguaje musical de la película”. Shostakovich, hablando sobre el cuento original de Tynyanov dice: “No sé cómo eran las cosas en la corte del Zar Paul…pero para nuestros días esta historia era muy real: cuenta cómo un hombre que no existía llega a existir, y cómo uno que existía deja de existir. Nadie se sorprende de esto, porque es muy normal y le podría pasar a cualquiera”
David Nice, en “Prokofiev: From Russia to the West, 1891-1935, Vol.1”

“Tengo que volver de nuevo a la atmósfera de mi tierra natal. Tengo que ver el invierno real otra vez y la primavera que estalla de un momento a otro. Tengo que oír el eco del idioma ruso en mis oídos, tengo que hablar con las personas que son de mi propia carne y sangre, de modo que puedan darme de nuevo algo que está faltando aquí: sus canciones. Mis canciones. Aquí estoy agotado. Corro el riesgo de morir de academicismo. Sí, amigo mío: voy a volver…”
Prokofiev, a su amigo Serge Moreux





1936 “Peter and the Wolf”  op.67 (Cuento sinfónico para niños)- Tema de Pedro
(José Carreras, Chamber Orchestra of Europe, Claudio Abbado)

Unos días después del retorno definitivo a Moscú Sergei Prokofiev fue citado por la directora artística y fundadora del Teatro Musical Infantil de Moscú, Natalia Satz, que le propuso componer un cuento musical para niños. Prokofiev mismo escribió el texto para la obra. Cada personaje tenía su leitmotiv, que era interpretado por un determinado instrumento de la orquesta:  el Abuelo se representaba con el fagot; el Pato, con el oboe; el Pajarito, con la flauta; el Gato, con el clarinete; el Lobo, con el grupo de los instrumentos de viento y Pedro, con el grupo de los violines. Así, los niños podían escuchar y memorizar qué timbre tenía cada instrumento de la orquesta.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“

Para Prokofiev, la infancia era un estado mental. Mucho después de su idílica niñez, continuó amando a los niños por su libre imaginación, su sentido del juego y su incapacidad de disimulo. Que él nunca olvidó qué significaba la infancia, y cómo piensan los niños, es evidente en la juguetona pero nunca condescendiente música que escribió para ellos, sobre todo  en la fenomenalmente famosa obra “Pedro y el lobo”, escrita cuando Prokofiev era un “niño” de 45 años.
Harlow Robinson, en  “Sergei Prokofiev: A Biography”





1937 “Songs of our times”(Cantata)  op.76 – De Hermano a hermano
                (State Symphony Capella of Russia, Russian State Symphony Orchestra, Valery Plyansky)

                “Mi “Cantata por el 20 aniversario de Octubre” todavía no ha sido ni ensayada. Es diabólicamente difícil y todo el mundo la teme. Para suavizar los corazones duros he escrito una diferente, de alguna manera más simple, “Canciones de nuestro tiempo”, que ya ha sido tocada en Moscú y probablemente lo será también en Leningrado”
En dos breves críticas fueron concedidas alabanzas al quinto número de la suite, “De hermano a hermano”, una balada con letra de Lebedev-Kumach sobre la muerte de un soldado y la promesa de sus dos hermanos de sustituirlo en la defensa de la nación.
Simon Morrison en “The people’s Artist: Prokofiev´s Soviet Years”





1938 “Alexander Nevsky” op.78 (Música para el film) – Pskov en llamas
(St. Petersburg Philharmonic Orchestra, Yuri Temirkanov)

Sólo la utilización del sonido a modo de contrapunto respecto a un fragmento de montaje visual ofrece nuevas posibilidades de desarrollar y perfeccionar el montaje.
Las primeras experiencias con el sonido deben ir dirigidas hacia su “no coincidencia” con las imágenes visuales.
Sólo este método de ataque producirá la sensación buscada que, con el tiempo, llevará a la creación de un nuevo contrapunto orquestal de imágenes-visiones y de imágenes-sonidos.


Serguei Eisenstein – manifiesto




















1939 “Semyon Kotko” op.81 (Ópera) – Fragmento acto 2
(Mariinsky  Chorus, Mariinsky Orchestra, Valeri Gergiev)

Prokofiev pensaba escribir una ópera sobre algún sujeto soviético antes de su definitivo regreso a Rusia en 1936. En el año 1938, estaba desesperado por realizar un trabajo que pudiese resultar popular y políticamente aceptado. La búsqueda de tal obra concluyó cuando el famoso novelista Aleksei Tolstoi le recomendó al compositor la historia ‘Soy hijo de la gente obrera’ del escritor Valentín Katáyev, publicada en noviembre de 1937. Prokofiev inmediatamente sintió que dicho material era muy adecuado para tratarlo en una obra dramática musical. La precisión política de la obra fue garantizada por su temática folclórica, sus personajes campesinos y el triunfo del Comunismo sobre los invasores extranjeros. El hecho de que la historia se desarrollaba en Ucrania daba más placer al compositor por evocar en su memoria los nostálgicos recuerdos de su infancia. 

El compositor sabía muy bien lo que había que hacer con el libreto: primero disminuir el elemento propagandista y destacar más el elemento dramático. La historia real de la situación en Ucrania en 1918 había sido mucho más compleja y brutal de lo que uno puede imaginar escuchando la ópera ‘Semyón Kotkó’. Además, era muy poco probable que Prokofiev y Katáyev conocieran las verdaderas dimensiones de la tragedia de la colectivización del sector de la agricultura, que a fines de los años 30 había provocado la muerte de más de 10 millones de personas.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“





1941 “Cinderella” op.87 (Suite nº1 del Ballet, op.107) – Vals de Cenicienta
(Slovak State Philharmonic Orchestra, Andrew Mogrelia)

«Yo veo a Cenicienta no solamente como un personaje de cuento de hadas, sino también como a una persona real que siente, experimenta, que vive entre nosotros.» El 23 de abril, Prokofiev celebraba su 50 cumpleaños. Aquel verano Prokofiev y Mira alquilaron una dacha en Kratovo, cerca de Moscú, donde el compositor continuaba trabajando sobre el ballet Cenicienta y en su Autobiografía, que le habían comisionado. Muy pronto ambos proyectos fueron interrumpidos por el comienzo de la Gran Guerra Patriótica.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“

Hay algo del cuento de Cenicienta en la historia del noviazgo de los padres de Prokofiev. Su madre, María Grigorevna descendía de una familia de siervos. Antes de la emancipación de 1861, su padre servía en la casa de San Petersburgo de los Sheremetevs, una de las más ricas familias zaristas. Después de la emancipación, trabajó como sirviente en el Palacio de Invierno, la residencia real, y después como escribiente. La vida de la familia Zhitkovo fue empobrecida, inestable y marcada por la tragedia, incluyendo el suicidio de una de las hermanas de María. A pesar de las dificultades, María demostró gran energía e independencia, aprovechando las nuevas oportunidades para mujeres y no aristócratas.
Por su parte, Sergei Alekseevich, el padre, diez años más mayor que ella, había sido estudiante en la escuela de agricultura y tenía una pequeña granja en Smolenks. El pensamiento de que podría tirar su fortuna en la vivaz pero pobretona hija de un sirviente alarmó a los padres de Sergei Alekseevich, que no hicieron nada para incentivar la relación.
Harlow Robinson, en  “Sergei Prokofiev: A Biography”





1942 “War and Peace” op.91 (Ópera) – Choral Epigraph
(Russian State Symphonic Cappella, Spoleto Festival Orchestra, Richard Hickox)

La noticia del comienzo de la guerra  encontró a Prokofiev en la dacha en Kratovo. «Mi primera respuesta a los acontecimientos, por supuesto, fueron las canciones y las marchas de carácter heroico, que inmediatamente comenzaron a ejecutarse en el frente». Aunque una obra más grandiosa, la ópera épica basada en la famosa novela de León Tolstoi, ‘Guerra y Paz’, ya estaba planeada un tiempo antes. Prokofiev trabajó en esta ópera durante 11 años, aunque la mayor parte de su trabajo (10 de las 13 escenas) fue terminada, en realidad, en ocho meses, entre finales del verano de 1941 y principios de la primavera de 1942.
La ópera Guerra y Paz fue una coherente respuesta artística a la invasión Nazi a través de la comparación con la invasión Napoleónica en 1812: la batalla de Borodino y la ocupación de Moscú. Las acciones del Mariscal Kutuzov, que llevaron a la derrota del ejército francés — todo reflejaba la lucha contra Hitler.
Cuando las tropas alemanas se acercaron a Moscú, el Gobierno organizó la evacuación de la mayor parte de los ciudadanos lo más lejos posible de la capital. El invierno en Tbilisi era inusualmente frío; bajo el racionamiento de la guerra, Prokofiev y sus colegas recibían la mitad de lo que se proporcionaba en comida para los trabajadores de labores manuales. La mala alimentación deterioró la salud del compositor.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“

El 55 cumpleaños de Prokofiev se festejó casi durante todo el mes con distintos eventos y espectáculos donde se escuchaba su música. Lo más excitante para el autor fue el estreno en el Teatro Malyi de la primera parte de ‘Guerra y Paz’ el 12 de junio de 1946. La producción tuvo un enorme éxito entre el público de Leningrado y el año siguiente la ópera tendría cincuenta producciones más. Es la más ambiciosa y la más larga ópera de Prokofiev; incluye casi sesenta personajes. Y aunque fue imposible abarcar musicalmente toda la novela de León Tolstoi, la ópera perfectamente transmite su drama y complejidad.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“





1943 Flute Sonata op.94 – Scherzo
(Jean-Pierre Rampal, Robert Veyron-Lacroix)

En junio Prokofiev visitó la compañía del Teatro Kirov en la evacuada ciudad de Perm (llamada en aquel tiempo Molotov). La compañía estaba interesada en el ballet Cinderella. Mientras se encontraba en Perm, el compositor completó la Sonata para Flauta.
 En octubre Prokofiev y Mira volvieron a Moscú, donde se quedarían hasta el final de la guerra. Muy pocas obras del compositor fueron interpretadas en este período. Entre éstas estaba la Sonata para Flauta.
Poco después del fin de la guerra, Prokofiev sufrió una severa conmoción cerebral. Estuvo a punto de morir durante los días siguientes. Su recuperación fue obstaculizada por un previo ataque al corazón y la fatiga general por el exceso de trabajo. Es por eso que sufriría de dolores de cabeza y alta presión arterial hasta su muerte. Nunca pudo recuperarse de ese accidente.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“

Después de la Séptima Sonata, Prokofiev escribió una Sonata para Flauta, que más tarde fue transcrita para violín, porque los flautistas no tenían muchas ganas de tocarla. Ahora esta obra la interpretan todos los violinistas. A esta Sonata se la considera como la Segunda Sonata para Violín, pero la original para flauta era incomparablemente mejor.
Sviatoslav Richter



1945 “Ivan the terrible”op.116  (Música para el film) – Kazán, las estepas tártaras
(Yurlov State Capella, The Tchaikovsky Symphony Orchestra, Vladimir Fedoseyev)

Pronto llegó otra colaboración cinematográfica con Eisenstein. Esta vez el director de cine decidió abarcar la tarea de realizar una película sobre la vida del zar Iván IV, más conocido como Iván el Terrible, el ídolo de Stalin. En mayo de 1942, Prokofiev y Mira desde Tbilisi hicieron un largo viaje hacia Alma-Ata, Kazajstán, donde tenía que ser filmada la película. La tarea que se disponían a hacer Eisenstein y Prokofiev era bastante complicada y conflictiva. Mostrando los terroríficos momentos de la vida del zar, estaría haciendo público un panegírico de lo peor del terror de Stalin. Entonces, llegaron a la conclusión de dividir la película en dos partes, donde en la parte primera se hablaría de los primeros años del reinado de Iván IV con asuntos de carácter más festivo y amoroso, y la segunda donde se hablaría de los oprichniks. Stalin reaccionó como era posible de pronosticar: por la producción de la primera parte de la película, ambos, el director y el compositor, recibieron un premio. La segunda parte nunca salió a las pantallas del cine.
Como se sabe, Prokofiev prefería citar sus propias obras en lugar de las obras de otros compositores. Al componer Iván el Terrible, sin embargo, recurrió a una serie de obras litúrgicas. La musicóloga rusa Marina Rakhmanova escribe que Prokofiev derivó su Mnogoletie (Larga vida) de diversas fuentes y las sintetizó con tanto éxito que su versión comenzó a utilizarse en los servicios religiosos.

Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“




1947 Piano sonata No.9 op.103 – Allegro Strepitoso
(Frederic Chiu)

En el día de mi cumpleaños, fui por primera vez a la casa de Prokofiev en Nikólina Gorá. Él me dijo: «Tengo algo interesante para usted». Y me mostró el boceto de la Novena Sonata. «Esta será su sonata… Pero no piense que es una obra para producir algún efecto. No es para impresionar a la Sala Grande del Conservatorio.»
Esta Sonata es lúcida, sencilla; incluso algo íntima. Creo que es, en cierto sentido, una sonata-doméstica. Cuanto más la escuchas, más la quieres y sientes más atracción por ella. Parece cada vez más perfecta. Me gusta mucho.
Sviatoslav Richter


 “Las cosas se encuentran especialmente desordenadas en la música sinfónica y operística. Esa tendencia formalista y anti-social ha encontrado su máxima expresión en las obras de compositores como D. Shostakóvich, S. Prokofiev, A. Khachaturian, V. Shebalin, G. Popov y N. Miaskovski, cuya música muestra estas propensiones formalistas y antidemocráticas ajenas al pueblo soviético y sus gustos artísticos. Esta música se caracteriza por la negación de los principios de la música clásica, por la predicación a la atonalidad, a la disonancia, que supuestamente son signos de «progreso» e «innovación» en el desarrollo de la forma musical. Estos compositores rechazan los esenciales fundamentos de la obra musical como la melodía y se deleitan por las sonoridades caóticas y neuróticas, convirtiendo la música en la cacofonía. Esta música insinúa fuertemente el espíritu de la música burguesa actual en Europa y Estados Unidos, la música que refleja la demencia de la cultura burguesa, que es una negación completa del arte musical, un callejón sin salida.“
Resolución del Comité Central, 1948




1949 Cello Sonata op.119 – Moderato
(Truls Mork, Lars Vogt)

En la primavera de 1949, Prokofiev había terminado la Sonata para Cello y Piano, que había permanecido en bocetos durante dos años. El compositor la entregó a Rostropóvich y a Richter. Mstislav Rostropóvich, de 22 años de edad, fue descubierto por Prokofiev a finales de 1947, cuando el cellista estaba interpretando su Concierto para Cello. Desde entonces Prokofiev consideraba al joven virtuoso entre sus confederados. Cuando la Sonata estaba lista, el autor había invitado a Rostropóvich a Nikólina Gorá para mostrarle su nuevo trabajo, expresando el deseo de que la parte de piano la realizara Sviatoslav Richter. Así se instaló la amistad entre tres grandes músicos — Prokofiev, Rostropóvich y Richter. Muy pronto Rostropóvich y Richter empezaron a tocar con éxito esta nueva obra de Prokofiev para cello y piano, primero en las reuniones cerradas (para el Secretariado de la Unión de Compositores) y luego en los conciertos.

El estrés mental causado por el trabajo sobre ‘La Flor de piedra’, la sonata para Cello y otras obras, no pasó sin huella para el gravemente enfermo Prokofiev. En la temporada del verano de 1949 tuvo una recaída peligrosa con fuertes dolores de cabeza y complicación parcial para hablar. Ahora Prokofiev tenía que abandonar por completo sus visitas a los conciertos. Los médicos le redujeron aún más los tiempos para el trabajo creativo. El período de permanencia en el hospital fue para Sergei Sergéievich una verdadera tortura: tenía que esconder debajo de la almohada páginas de periódicos y las toallas de papel, donde tenía escritos en secreto los bocetos de las partituras. «¿Cómo ellos no pueden entender que estoy componiendo música en mi cabeza de todos modos?».

Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“



1950 “On Guard for Peace”  op.124 (Oratorio) – La escasez recuperó a la Tierra del trueno de la guerra
(Irina Arkhipova, Gennady Rozhdestvensky)

Desde el otoño de 1949 Prokofiev comienza a componer nuevas obras por encargo de la Radio soviética. La propuesta de la Radio de escribir un Oratorio fue articulada con la nueva directiva de Stalin dirigida a los artistas e intelectuales soviéticos: movilizar sus ideas creativas hacia «la lucha por la paz». El estreno de «La hoguera de invierno» y del Oratorio «En guardia por la Paz» tuvo lugar el 19 de diciembre de 1950 en la Sala de las Columnas en Moscú. El gran éxito oficial de esta presentación fue, de alguna manera, un punto de rehabilitación para Prokofiev en los círculos burocráticos de la cultura: le otorgaron otro Premio Stalin y esto significaba que sus nuevas composiciones podían tener más probabilidades de ser ejecutadas en el futuro.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“

“Recuerdo cómo la noche anterior al estreno de «En guardia por la Paz» mi padre no podía dormir, preocupado por la reacción del público. ¿Entenderían lo que él quería decir? Y lo feliz que estaba volviendo a casa desde el conservatorio, después de un concierto del oratorio para los trabajadores y empleados de alguna fábrica, que habían recibido al compositor y al oratorio con entusiasmo. Él echaba de menos que su música fuera apreciada y entendida por el público soviético.”
Sviatoslav Prokofiev, hijo de Sergei




1952 Symphony no.7 op.131 – Vivace

Entre las obras de 1952 el principal lugar lo ocupa, indiscutiblemente, la Séptima Sinfonía. Fue la última que compuso Prokofiev, su «canto del cisne». El estreno tuvo lugar el 11 de octubre de 1952 y fue uno de los eventos más alegres en la última etapa de la vida de Sergei. Toda la sociedad musical estuvo presente en Moscú para la noche en el Salón de las Columnas. La Gran Orquesta Sinfónica de la Radio, bajo la dirección de Samuil Samosud, tocó con una enorme inspiración. El final de la Sinfonía, a petición del público, fue ejecutado dos veces. Prokofiev, quien por última vez en su vida asistió a la presentación de su obra en concierto, estaba muy contento y orgulloso.
A principios de febrero de 1953 Prokofiev contrajo una gripe severa y estuvo en cama. «Los días posteriores, Sergei estaba sombrío –recuerda su esposa.‒ Por sus palabras estaba claro que él pensaba sobre la muerte con pena, pero sin miedo. Me dijo al final: «Vas a estar obligada a arreglar todos mis asuntos…».
El 5 de marzo de 1953 fue el día que sacudió a toda Rusia. En este día fue anunciado que había muerto Stalin. La noticia sobre la muerte de Stalin era tan tremenda que el periódico «Pravda» no se molestó en informar que también Sergei Prokofiev había fallecido.
Nadia Koval en “Sergei Prokofiev“


“¿Cómo ha quedado en mi memoria? La percepción de mi padre es un contraste. En las memorias de mi infancia era una persona enérgica y laboriosa, ingeniosa, alegre y vivaz. En sus últimos años de vida todavía conservaba el buen sentido del humor y capacidad de trabajo. A pesar de que no era un hombre viejo y tenía que estar en su mejor momento, sentía una especie de depresión, una oculta amargura y fatiga que, en mi opinión, eran resultado de las experiencias reflejadas. Creo que esta impresión es muy acorde con el final de la Séptima Sinfonía, escrita justo en ese tiempo. En esta parte oigo un triste reflejo y una premonición de la muerte.”
Sviatoslav Prokofiev, hijo de Sergei

martes, 7 de enero de 2020

Dimitri Shostakovich

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     Shostakovich recibió sus primeras lecciones musicales de su madre, pianista profesional, a una edad que se puede considerar relativamente tardía, los nueve años. Ante sus grandes progresos, en 1919 ingresó en el Conservatorio de Leningrado, en donde tuvo como principal maestro a Aleksandr Glazunov. Huérfano de padre desde 1922, Shostakovich proseguía sus estudios al mismo tiempo que, para mantener a su familia, tocaba en diversas salas de cine como pianista acompañante.

   A partir de ahí, las vicisitudes de Shostakovich con el régimen soviético y su destino histórico han sido innumerables y muy influyentes en su música. Breves textos explicarán cada fragmento, siempre que sea posible en las palabras del propio Shostakovich, sacadas en su mayor parte, de la biografía de Krzystof Meyer.



DIMITRI SHOSTAKOVICH (1906 - 1975)

1.  1922  Suite para Dos Pianos, op.6 - Preludio - Introducción
2.  1924  Scherzo, op.7, para Orquesta
3.  1925  Sinfonía nº1, op.10 - Allegro ma non Troppo
4.  1928 ‘La Nariz’,op.15a (Ópera) - Canción de Iván
5.  1929  Sinfonía nº3, op.20 - Largo
6.  1931 ‘El perno’, op. 27a (Ballet) - Danza de los Cocheros
7.  1932 'Lady Macbeth de Mtsensk', op.29 (Ópera) Fragmento del Acto IV
8.  1932 'Hamlet', op.32a (Música para Teatro) - Marcha Fúnebre
9.  1934  Suite de Jazz nº1, op.38 - Foxtrot
10.1937  Sinfonía nº5, op.47 - Adagio - Penúltima sección
11.1938  Cuarteto de Cuerda nº1, op.49 - Allegro Molto
12.1941 ‘Los Jugadores’ (Ópera inconclusa) - Fragmento
13.1943  Sinfonía nº8, op.65 - Adagio - Primera sección
14.1944  Cuarteto de Cuerda nº2, op.68 - Tema con Variaciones 
                 Tema y Recapitulación
15.1947  Concierto para Violín, op.77 - Burlesco
16.1948 ‘De la Poesía Popular Judía’, op.79 (Ciclo de Canciones) 
                 Lamento por el Niño Muerto
17.1951  24 Preludios y Fugas, op.87 - nº7
18.1953  Sinfonía nº10, op.93 - Allegro
19.1955 ‘El Tábano’, op.97 (Música para Cine) - Gallop
20.1958 ‘Moscú-Tcherkominski’, op.105 (Opereta) - Canción de Sergei
21.1960  Cuarteto de Cuerda nº8, op.110 - Allegro Molto
22.1964  Cuarteto de Cuerda nº9, op.117 - Adagio
23.1966  Cuarteto de Cuerda nº11, op.122 - Recitativo-Adagio
24.1969  Sinfonía nº 14, op.135 - Conclusión
25.1970 ‘El Rey Lear’, op.137 (Música para Cine) - Agua - 1ª Sección
26.1971  Sinfonía nº15, op.141 - Allegretto Final
27.1973  6 Romanzas sobre Poemas de Marina Tsvetaeva, op.143a 
                 El Poeta y el Zar
28.1975  Sonata para Viola y Piano, op.147 - Moderato - Sección Final      

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Suite in F-Sharp minor (Folke Gräsbeck, Alexander Zelyakov)
Scherzo for Orchestra in E flat major (USSR Ministry of Culture Symphony Orchestra, Gennady Rozhdestvensky)
Symphony no.1 (London Philharmonic Orchestra, Bernard Haitink)
The Nose Suite (L.A. Philharmonic, Esa-Pekka Salonen)
Symphony no.3 (London Philharmonic Orchestra, Bernard Haitink)
Bolt (Russian State Symphony Orchestra, Dmitry Yablonsky)
Lady Macbeth of Mtsensk (London Philharmonic Orchestra, Mstislav Rostropovich)
Gamlet Suite (Gothenburg Symphony Orchestra, Neeme Järvi)
Jazz suite no.1 (Royal Concertgebouw Orchestra, Ricardo Chailly)
Symphony no.5 (Royal Concertgebouw Orchestra, Bernard Haitink)
String Quartet no.1 (Brodsky Quartet)
The gamblers (Academic Symphony Orchestra of Leningrad State Philharmonic Society, Gennady Rozhdestvensky)
Symphony no. 8 (¿)
String Quartet no.2 (Brodsky Quartet)
Violin concerto (Maxim Vengerov, London Symphony Orchestra, Mstislav Rostropovich)
From Jewish Folk Poetry (Elisabeth Söderström, Ortrun Wenkel, Royal Concertgebouw Orchestra, Bernard Haitink)
24 Preludes and Fugues (Keith Jarrett)
Symphony no.10 (London Philharmonic Orchestra, Bernard Haitink)
The gadfly (Philadelphia Orchestra, Riccardo Chailly)
Moscow-Cheryomushki (English adaptation, Young Friends of Opera, Carmel Carroll)
String Quartet no.8 (Brodsky Quartet)
String Quartet no.9 (Brodsky Quartet)
String Quartet no.11 (Brodsky Quartet)
Symphony no.14 (Julia Varady, Dietrich Fischer-Dieskau, Royal Concertgebouw Orchestra, Bernard Haitink)
King Lear (Rundfunkchor Berlin, Berlin Radio Symphony Orchestra, Michail Jurowski)
Symphony no.15 (Royal Concertgebouw Orchestra, Bernard Haitink)
Six Poems of Marina Tsvetaeva (Ortrun Wenkel, Royal Concertgebouw Orchestra, Bernard Haitink)
Viola Sonata (¿)


1: SUITE PARA 2 PIANOS – 1922 – Op.6


"Dijeron que el mayor acontecimiento de mi vida fue la marcha hacia la estación de Finlandia en abril de 1917, cuando Lenin llegó a Petrogrado. Algunos compañeros de clase y yo conseguimos alcanzar al gentío que bajaba hacia la estación. Pero no recuerdo nada especial. Si me hubieran dicho con antelación qué clase de luminaria estaba llegando, habría puesto más atención, pero tal como sucedió, no recuerdo mucho.

Recuerdo otro incidente con más claridad. Tuvo lugar en febrero del mismo año. Estaban dispersando a una multitud en la calle. Y un cosaco mató a un muchacho con su sable. Fue terrorífico. Corrí a casa, a contar a mi familia lo sucedido.

Había camiones por todo Petrogrado, llenos de soldados, que disparaban. En aquellos días, era mejor no salir a la calle."

Dmitri Shostakovich



2: SCHERZO – 1924 – 0p.7


El joven compositor demostró su excepcional talento en su Scherzo en mi bemol mayor, dedicado a Piotr Riasanov. Esta partitura refleja la maestría que ya había alcanzado tanto en la instrumentación como en su sentido de la forma y el ritmo. Debe señalarse que Shostakovich conocía la música de Stravinsky (se percibe netamente la influencia de petrushka) y la del primer Prokofiev, pero resulta mucho más decisivo el hecho de que en este scherzo aparezcan muchas de sus características personales, como por ejemplo su preferencia por el humor excéntrico, por lo grotesco y por la utilización intencionada de frases banales.

Esta obra dio lugar al primer enfrentamiento entre Shostakovich y su maestro Steinberg, que le acusaba de buscar a toda costa la originalidad y de dilapidar su talento. En efecto, Steinberg quería verlo como continuador de la tradición rusa, y no como su nuevo destructor –tras Stravinsky y Prokofiev-, como compositor de sospechosas tendencias modernistas.

Krzysztof Meyer


"Glazunov me dio, en una ocasión, un buen consejo acerca del scherzo sinfónico como parte de una sinfonía. Pensaba él que el objeto principal del scherzo era interesar al oyente, y todo debía servir a ese fin –melodía, ritmo y textura-. Todo debía ser atractivo en el scherzo, y aún más importante, inesperado. Era un buen consejo y posteriormente yo he dicho a mis estudiantes algo parecido."

Dimitri Shostakovich


3: SINFONÍA Nº1 – 1925 – Op.10


La primera sinfonía en fa menor es una pieza instrumental en cuatro movimientos perfectamente clásica. Como era su obra de examen de fin de carrera, Shostakovich tuvo que atenerse a las formas tradicionales de expresión del sinfonismo ruso, lo cual, por otra parte, no pareció resultarle demasiado difícil ni constreñirlo en sentido alguno. Cierto es que el estricto director Glazunov le propuso algunas correcciones y, sobre todo, requirió que cambiase un pasaje de los vientos cuya armonización le resultaba demasiado atrevida. Antes de concierto, sin embargo, Shostakovich volvió a cambiar el pasaje: después de todo, ¡ era su sinfonía !.

La sinfonía posee una gran riqueza de gestos y parece contarnos una historia (aunque también se entiende a la perfección como una obra “puramente musical”). Crea diversos cuadros y los contrasta entre sí. Por asociación se va formando una especie de hilo argumental, como si estuviera compuesta para una película. En sus años de estudiante, Shostakovich se ganaba la vida como pianista acompañante en el cine, y no cabe duda de que eso lo influyó. Aun así, la rígida estructura de la sinfonía lo engloba todo con gran coherencia en un nivel más amplio.

El material temático surge a partir de la relación entre los diversos movimientos. Lo que viene después es básicamente una alternancia entre un pasaje lírico y otro marcial (de acuerdo con el esquema clásico: primer tema “masculino”, segundo tema “femenino”), con la particularidad de que el pasaje “masculino” y guerrero da fe de una masculinidad y un arrojo que rayan en lo jocoso: alguien sale de expedición, dispuesto a conquistar el mundo...

Bernd Feuchtner




"Ayer mi sinfonía resultó muy bien. Se percibía la complicidad entre el compositor, el director, la orquesta y el auditorio. El éxito fue enorme. La sala estaba llena. El público aplaudió largo tiempo y tuve que saludar cinco veces. Todo salió extraordinariamente bien...Todo sonó perfectamente...Todavía estoy aturdido: por la sinfonía, por la interpretación, por el éxito, en una palabra, por todo."

Dmitri Shostakovich


4: LA NARIZ (Ópera) – 1928 – Op.15 a


No sé por qué, pero nada más concluir mis estudios en el conservatorio me asaltaron de repente dudas sobre mi vocación de compositor. Era incapaz de componer y en un arrebato de decepción destruí casi todos mis manuscritos. La pregunta era: ¿seré pianista o compositor?

Dmitri Shostakovich


La crisis duró casi un año, prácticamente hasta finales de 1926.(...). La sonata para piano, los aforismos y la sinfonía nº2 constituyeron para Shostakovich un brillante campo de ensayo y de experimentación en el que logró acumular experiencias. Sin embargo, su ambición aspiraba a escalas superiores. Quería crear un lenguaje original dentro de la música contemporánea y medir sus fuerzas en una gran forma, preferiblemente en una ópera.

El sarcasmo y la ironía de la narración de Gogol se reflejan en la partitura de la ópera en forma de unos procedimientos ilustrativos poco comunes. En determinados pasajes la parte de la nariz ha de cantarse con la nariz tapada; el efecto del trote de caballos se logra uniendo la celesta con la percusión; el arpa, el violín solo y un grupo de instrumentos de madera imitan el hipo de los bebedores. Finalmente los sonidos de flageolet de los contrabajos ilustran el afeitado de Kovaliov. Las principales características de esta ópera son la extravagancia, la caracterización desmesurada y la deformación de los procedimientos tradicionales. Está además la complejidad del lenguaje musical: multiplicidad de estratos politonales o incluso ruptura llamativa de toda tonalidad, ritmos y métrica difíciles y una polifonía inusualmente rica.(...) En el contexto de estas considerables innovaciones se comprenden menos los sonidos aparentemente banales que aparecen ocasionalmente, los motivos o armonías simples y gastados y las seudorreminiscencias de cualquier índole. Encontramos marchas grotescas, galops cómicos, una polca alegre y una pieza vocal con acompañamiento de balalaika. Todo ello crea una atmósfera sonora irrepetible.

Krzysztof Meyer



"Querido Sajar Lubinski: sin duda ninguna mi carta le sorprenderá. El compositor de la ópera la nariz le hace un ruego singular. El compositor de la ópera la nariz se dirige a usted para pedirle la retirada inmediata del repertorio de la ópera la nariz.

Me resulta muy desagradable formularle esta petición, pero tras madura reflexión me he decidido a hacerlo. La nariz ha sido un fracaso. La nariz ha cumplido en su momento y ahora puede retirarse de la escena. Estoy convencido de que la nariz es una de mis obras más logradas. La vía recorrida con la nariz es la verdadera. Pero si la nariz no tiene la acogida que me gustaría que tuviera, hay que retirarla de la programación. Si tiene usted dudas de la rectitud de mi solicitud le ruego que me las comunique; iré personalmente o expondré mis motivos con más detalles. Le reitero una vez más mi sincero agradecimiento por haber hecho posible que la nariz subiera al escenario. Pero ahora le ruego que retire mi ópera de la programación. Con mis mejores saludos, D. Shostakovich.

P.S: Guárdese para usted esta carta y la solicitud que contiene."



5. SINFONÍA Nº3 – 1929 – Op.20


...la obra constituye la mezcla más extraña de un gusto pésimo y ordinario y de un talento mal dirigido.

Gerald Abraham


Como siempre hay en ella ideas notables, pero la obra tiene muy poca cohesión, es angulosa e inconsistente y con frecuencia a dos voces; ahora bien, las dos voces dan resultado cuando se dispone del don de la melodía, que es justamente el punto débil de Shostakovich.

Boris Assafiev


En la unión soviética la sinfonía nº3 se interpretó sólo en dos ocasiones. Como sucedió con la sinfonía nº2, a mediados de los años 30 se le imputaron los cargos de abstraccionismo, de formalismo y de experimentalismo estéril.

Krzysztof Meyer


“De otra parte, el retrete no puede apropiarse de toda la escena. “El alba de una nueva era” y toda la música celestial sentimentaloide son despreciables. Pero escarbar en medio de la mierda también es despreciable. ¿Qué elección nos queda?.

Yo elijo la verdad. Y quizá es desesperanzador y erróneo, porque la verdad siempre trae problemas e insatisfacciones. Los ciudadanos injuriados aúllan que has herido sus más nobles sentimientos y que no has tocado las más finas cuerdas de su alma exaltada.”

Dimitri Shostakovich




6. EL PERNO (Ballet) – 1931 – Op.27 a (suite).


“Glazunov insistía en que la composición de ballets era benéfica porque desarrollaba tu técnica. Posteriormente aprendí que también en eso tenía razón.”

Dmitri Shostakovich



El perno contiene música en un estilo muy simplificado. La historia toca un tema muy extendido en aquella época: el miedo al espionaje enemigo. Hasta qué punto el extranjero capitalista podía estar interesado en sabotear la construcción del Estado socialista en lugar de sacar partido para sí, o si acaso lo estaba realmente, es muy discutido. En cualquier caso, el Partido emprendió una campaña contra “toda actividad contraria al Estado” que rayaba en la histeria. En el ballet se descubren felizmente las perversas maquinaciones de unos cuantos indeseables, pero también se hacen patentes algunos fenómenos negativos de la vida cotidiana en el socialismo a través de caricaturas muy plásticas: “el burócrata”, “el oportunista” o “el trepa” son los títulos de algunos números.

Bernd Feuchtner



Desde que Stalin descubriera la carismática fuerza de su personalidad y su música, Shostakovich llevó una vida casi tan pública como la de las estrellas de pop de nuestros días. Por otra parte, esta vida bajo la luz de los focos condujo a que la inmensa mayoría se formase una idea equivocada respecto a lo que tenía realmente de pública. Shostakovich pronunció numerosos discursos y desempeñó una serie de cargos oficiales. A la masa del pueblo, aquellos discursos debían resultarle igual de serios que los de otros funcionarios del gobierno, pero en el mundillo de los músicos era bien sabido que eran otros quienes se los escribían, y que Shostakovich los leía con el tono más monótono posible.

Bernd Feuchtner



El estreno tuvo lugar el 8 de abril de 1931 y se saldó con un rotundo fracaso. La crítica reprochó a los autores su indiferencia frente a las grandes ideas, su formalismo y otros pecados similares. El fracaso de El perno dio lugar a duros ataques contra su compositor. Así llegó a afirmarse que era incapaz de escribir algo para la escena. Los músicos no le comprendían y chocaba frecuentemente con la resistencia indudable de las orquestas y de los directores. En la prensa fueron apareciendo críticas negativas sobre sus nuevas obras, a las que se acusaba de elitistas.

Krzysztof Meyer



7. LADY MACBETH DE MTSENK (Ópera)-1932-Op.29


...embriagadoramente soberbia, aunque en ocasiones la música resulta fatigante. La instrumentación es excepcional, aunque es tan poderosa como la de Jean Francaix (las trompetas suenan sin interrupción).

Nikolai Miaskovski


Lady Macbeth significó un éxito enorme –y sin paralelo- para una obra contemporánea. Shostakovich fue saludado como un genio. [Durante cuatro años se representó un número de veces no conocido por ninguna otra ópera rusa.] Y entonces, el desastre. Stalin fue a ver Lady Macbeth y abandonó el teatro hecho una furia. El 28 de Enero de 1936, un devastador editorial, “Caos en lugar de música” apareció en el órgano oficial del partido, Pravda, dictado de hecho por Stalin.

Solomon Volkov


El oyente se ve confundido, desde el primer momento de la ópera, por una corriente intencionada de sonidos, desmañada y turbulenta. Trozos de melodía, embriones de frases musicales, son sofocados, parecen escapar, y una vez más se ven anegados entre golpes, crujidos y chillidos. Seguir esta “música” es difícil, recordarla es imposible.

Fragmento del citado editorial del Pravda


"Para mi música ésta puede haber sido la época más feliz, no hubo nada parecido antes o después. Antes de la ópera yo era un muchacho que podía ser zurrado y después fui un criminal de Estado, siempre bajo observación, siempre bajo sospecha. Pero en aquel momento todo era, comparativamente, muy bueno. O, para ser más exactos, todo parecía ser muy bueno."

Dimitri Shostakovich



8. HAMLET (Música para la obra teatral)-1932-Op.32 a


"Meyerhold me propuso que yo escribiera una ópera sobre Hamlet, que él también planeaba producir. Aunque puedo imaginarme qué habríamos conseguido por hacer Hamlet, dado que las ideas de Meyerhold sobre el tema eran tan erróneas como era posible según el signo de los tiempos. Los dos habríamos sido acusados de formalismo.

Es una pena que aquel tema no saliera adelante con Meyerhold. Al final, terminé escribiendo música para otro Hamlet, quizá para el más formalista de todos. Tengo muy mala suerte con ese formalismo. Se planea un proyecto artístico, se me pide que sea el compositor, y luego siempre hay un escándalo. Debe ser el destino."

Dmitri Shostakovich


Formalismo en arte es la expresión de la ideología burguesa, que es hostil al pueblo soviético. El Partido no cesará en su vigilante lucha, ni por un momento, contra cualquier manifestación, aunque sea por un minuto, de formalismo.

Declaración del Partido



9. SUITE DE JAZZ Nº1 – 1934 – Op.38


"Algunas de la ideas de Meyerhold arraigaron en mí por entonces, y resultaron ser importantes y útiles. Ésta, por ejemplo: tienes que esforzarte por hacer algo nuevo en cada obra, de forma que cada nueva obra aturda. Hay que marcarse una nueva meta técnica en cada obra. Meyerhold seguía esta regla suya con testarudez maníaca. Hoy, tal regla puede parecer un lugar común, pero en aquellos días, en ese tiempo, para mí significaba un gran descubrimiento. Nunca se nos había enseñado algo así. En el conservatorio, la regla era: ¿así que compones? Bien, sigue adelante, del modo que te plazca. Desde luego, sigue ciertas reglas, pero nada más que eso.

Y esto lleva a la segunda regla, a la segunda lección de Meyerhold. Te debes preparar para cada nueva composición. Examinar una buena cantidad de música, investigar –quizá ya hubo algo similar en los clásicos-. Entonces, tú debes tratar de hacerlo mejor, o al menos, a tu manera."

Dmitri Shostakovich


10. SINFONÍA Nº5 – 1937 – Op.47


La sala estaba abarrotada y el público esperaba impaciente el estreno. Dominaba una atmósfera ávida de sensaciones...

El triunfo fue delirante. Durante el Finale se pusieron en pie muchos oyentes, uno tras otro fueron levantándose de sus asientos. Los aplausos duraron más de media hora.

A. Glumov


El público permanecía en la sala y expresaba así su solidaridad con un artista al que la prensa no dejaba de calumniar y que todavía no había sido rehabilitado oficialmente desde los agresivos ataques de Pravda. Pero aquel entusiasmo ocultaba algo más: para los rusos, cuya percepción de la música está frecuentemente asociada a la idea de un programa y que suelen buscar en la música contenidos extramusicales, la fuerza dramática de la sinfonía nº5 expresaba su propia historia, la historia de su vida y de la tragedia de los últimos años.

Krzysztof Meyer


“Shostakovich ha sabido desarrollar lo mejor de su talento. La obra está llena de sentimientos auténticos y vivos. El compositor ha sabido superar todas las tentaciones a las que con tanto fervor se rindió en sus obras anteriores. El lenguaje de la sinfonía nº5 es sencillo y claro, y a la vez profundamente original. Quien haya escuchado esta obra sabe que, como gran artista soviético, el compositor no ha incurrido en sus anteriores fallos y ha iniciado un camino totalmente distinto.”

Dmitri Kabalevski


La sinfonía nº5 no es una obra de búsqueda. Shostakovich realizó en ella una selección radical de los medios, que utilizó con enorme cautela y apoyándose en ejemplos formales tradicionales.

Exceptuando el Scherzo, todos sus movimientos contienen una gran carga de emocionalidad y reflejan un carácter trágico que hasta ese momento sólo había aparecido en el último acto de Lady Macbeth o en la sinfonía nº4 (que no llegó a estrenarse). A partir de ahora muchas de sus obras se caracterizarán por un pathos que se inscribe en la tradición de Beethoven y de Tchaikovski.

Krzysztof Meyer


11. CUARTETO DE CUERDA Nº1 – 1938 – Op.49


Durante mucho tiempo, Shostakovich no se enfrentó a la técnica del cuarteto de cuerdas. Se decidió a ello en la primavera de 1938, en un instante de relajo entre la sinfonía nº5, cuyo éxito le procuró alguna libertad, y sus innumerables músicas para el cine, trabajos para ganarse la vida que, por otra parte, le valieron el apoyo, no explícito, de Stalin. No obstante, le resultaba difícil recogerse en la música de cámara, y especialmente en el cuarteto de cuerdas, cuando la propaganda socialista prescribía expresarse para la masa. Hoy se sabe que a Shostakovich le importaban poco estos problemas políticos, y que se había propuesto no abordar el cuarteto hasta después de haber estudiado a los maestros, en particular Haydn y Beethoven.

François-René Tranchefort (ed.)


“Cuando terminé la sinfonía nº5 me pasé un año sin hacer nada. Compuse únicamente un cuarteto, que consta de cuatro movimientos. Me puse a escribir sin ninguna idea especial ni ningún sentimiento concreto, convencido de que no iba a salir nada. En efecto, el cuarteto es uno de los géneros musicales más difíciles. Escribí la primera página como una especie de ejercicio que no pensaba acabar ni publicar...Pero el trabajo me sedujo tanto que compuse el resto con una rapidez increíble. No habría que buscar una profundidad especial en mi primer cuarteto. Es alegre, festivo y lírico. Yo lo calificaría de ‘primaveral’”

Dimitri Shostakovich





12. LOS JUGADORES (Ópera inacabada) 1941


‘Los jugadores’ es la segunda pieza que Shostakovich compone basándose en una obra de Gogol (después de ‘La Nariz’). Él quería escribir una nueva ópera que conservase la pieza teatral completa y sin cortes, así el libretto era una copia palabra por palabra del texto.


“Habría escrito aproximadamente una séptima parte de la ópera, y entonces me dí cuenta de que la música duraba ya más de media hora, y decidí que continuar no tenía sentido”

Dimitri Shostakovich



13. SINFONÍA Nº 8 – 1943 – Op.65


Shostakovich escribió que, con esta obra, había querido hacer el retrato espiritual de un hombre al que el terrible martillo de la guerra ha dejado conmocionado y cuyo destino se ha unido al de la masa del pueblo: “Este hombre debe superar terribles pruebas y catástrofes hasta alcanzar la victoria. Cae una y otra vez; una y otra vez vuelve a levantarse. Su camino no está sembrado de rosas, no lo acompañan alegres tamborileros”. Al final no hay ninguna victoria –pues en nuestros días ya no hay victoria posible-, sólo un rayo de esperanza. Shostakovich describió el dolor y el horror de ese modo tan claro para que nadie los olvidara, para que revivieran cada vez que alguien tocase la obra. El público hizo honor al compositor y se mostró conmovido y entusiasmado. La burocracia, por el contrario, criticó duramente la octava sinfonía por ser pesimista y formalista. Apenas volvió a tocarse.

Bernd Feuchtner


14. CUARTETO DE CUERDA Nº2 – 1944 – Op.68


“Creo que el peligro más grande para un compositor es la pérdida de fe. La música, y el arte en general, no pueden ser cínicos. La música puede ser amarga y desesperada, pero no cínica. Y, en este país, a la gente le gusta confundir el cinismo con la desesperación. Si la música es trágica, dicen que es cínica. He sido acusado de cinismo más de una vez, e incidentalmente, no sólo por los heterócratas gubernamentales. Los Igors y Borises entre los musicólogos de nuestro país añadieron sus dos céntimos al tema. Pero la desesperación y el cinismo son diferentes, del mismo modo que el aburrimiento y el cinismo son diferentes. Cuando un hombre está desesperado, eso quiere decir que todavía cree en algo.”

Dimitri Shostakovich



15. CONCIERTO PARA VIOLÍN – 1947 – Op.77


El concierto no pudo estrenarse en 1948 por la proscripción general de Shostakovich. Por tanto permaneció archivado siete años y probablemente hubiese estado archivado más tiempo de no haber viajado Oishtrak a Estados Unidos y de no haber insistido el empresario norteamericano en que el célebre virtuoso se presentase con la nueva obra, cuya existencia se conocía por informaciones que años atrás habían traspasado las fronteras. Al debilitarse ligeramente la guerra fría y al extender la Unión Soviética los contactos con occidente, incluído el ámbito cultural, se autorizó el estreno del concierto para violín en Leningrado y su publicación tras la triunfal acogida que se le dispensó en América.

Krzysztof Meyer


Cuando yo tenía dieciocho años, siendo estudiante, Prokofiev vino al conservatorio. Al acabar el primer ensayo me quedé hablando con él y le dije: “Maestro, quiero estudiar orquestación. ¿Qué tratado me recomienda que compre, el de Berlioz?”, y Prokofiev me contestó: “Muchacho, no te compres ningún libro: consíguete mejor la partitura de cualquier sinfonía de Shostakovich y estúdiatela, eso es mejor que cualquier tratado de instrumentación”. A la recíproca, le puedo decir que, años más tarde, yo estaba ensayando la primera sinfonía de Shostakovich en presencia de éste, y le comenté, hablando de ese maravilloso recitativo de violas y violonchelos en el último movimiento: “¡Qué hermosa melodía ha escrito usted!”, y él me dijo: “ Sí, es cierto, pero esas cosas siempre le salieron mejor a Prokofiev; para él escribir una bella melodía no representaba ningún problema, mientras que para mí supone un esfuerzo”.

Yuri Andronovitch



16. DE LA POESÍA POPULAR JUDÍA – 1948 Op.79


“Pienso que, si hablamos de impresiones musicales, he de decir que la música popular judía me ha causado una de las impresiones más poderosas. Nunca me canso de deleitarme en ella, es multiforme, puede parecer ser feliz mientras es trágica. Hay casi siempre risa entre las lágrimas.

Esta cualidad de la música popular judía es cercana a mis ideas de lo que debe ser la música. Siempre debería haber dos capas en la música. Los judíos fueron atormentados durante tanto tiempo que aprendieron a esconder su desesperación. Expresaban la desesperación en la música de danza.“

Dimitri Shostakovich



En tres números consecutivos de la revista, Marian Koval criticó la obra de Shostakovich sin dejar títere con cabeza. A partir de entonces, sólo se podían tocar la Quinta y la Séptima sinfonías, si bien esta última había sido también muy criticada. Shostakovich perdió sus fuentes de ingresos. Su esposa, Nina, retomó su trabajo como científica en un instituto de investigación… en Armenia. El propio Shostakovich volvió a dar numerosos conciertos como pianista, como ya había hecho durante la guerra.

Bernd Feuchtner


17. 24 PRELUDIOS Y FUGAS – 1951 –Op.87


Los preludios y fugas no llevan la marca de la armonía mayor-menor tradicional en la música europea occidental sino la de las escalas tonales habituales en la música popular y religiosa rusa de las que en el siglo XX se sirvieron con notables efectos los representantes del “poderoso grupúsculo”, sobre todo Mussorsgski. Se comprenden perfectamente los esfuerzos de Shostakovich por establecer relaciones estrechas con la tradición cuando se piensa en la fecha de composición de esta obra, sin duda una de las más difíciles tras los artículos en 'sovietskaia muzyka'. Cada avance de cierta audacia comportaba el peligro de críticas implacables, que en cualquier caso recayeron sobre algunas fugas y preludios escritos en un lenguaje no convencional y con mínimas vinculaciones con el pasado.

Krzysztof Meyer



18. SINFONÍA Nº 10 –1953 –Op.93


En 1953, Stalin murió, dejando al país en un shock. La Unión Soviética comenzó a cambiar, cautelosamente y tanteando, pero en una dirección que la intimidada intelligentsia nunca se habría permitido soñar -esto es, para mejor y no para peor-. Comenzaba el “deshielo”. Un enorme poder mundial se hallaba en un cruce de caminos; y muchos seres humanos se vieron también en ese cruce.

Solomon Volkov


"Yo no podía escribir una apoteosis para Stalin, simplemente no podía. Sabía lo que estaba haciendo cuando escribía la novena. Pero describí a Stalin en música en mi siguiente sinfonía, la décima. La escribí inmediatamente después de la muerte de Stalin, y nadie ha adivinado de qué trata la sinfonía. Trata de Stalin y de los años de Stalin. La segunda parte, el scherzo, es un retrato musical de Stalin hablando rudamente. Desde luego hay otras muchas cosas en ella, pero ésta es la base."

Dimitri Shostakovich



19. EL TÁBANO (partitura cinematográfica)-1955-Op.97


"En cuanto a mí no hay nada de nuevo. Y de bueno todavía menos. Pero lo más triste es que prácticamente no he escrito nada después de la sinfonía nº10. Pronto voy a empezar a sentirme como Rossini, quien, como es sabido, escribió su última obra a los 40 años. Y llegó a los 70 sin haber escrito ni una sola nota. Es un consuelo muy pobre para mí. Mañana se reúne la comisión para una audición de mi ópera Lady Macbeth. Es la comisión que decidirá si mi ópera puede representarse o no."

Dmitri Shostakovich


"En este momento estoy escribiendo música para una película. Es horrible tener que llegar a esto. Sólo puedo daros un consejo: si alguna vez os encontráis en situación de tener que hacer esto, hacedlo sólo en caso de extrema necesidad, de extrema necesidad."

Dmitri Shostakovich


Pese a las malas experiencias que tuvo en sus años juveniles, trabajando como pianista en una sala de cine mudo, nunca perdió su interés por el cine, y algunos de los mejores frutos de su talento se los dio al cine, porque el medio nunca dejó de fascinarle.

Mstislav Rostropovitch


Recuerdo muy bien su entusiasmo cuando efectuamos la reconstrucción de su partitura para la nueva babilonia. No, tuvo sus más y sus menos con los directores de cine, pero nunca dejó de interesarse por una expresión artística que le permitiría una expresión casi constante. Yo creo que era éste el máximo valor que para él tenía la música de cine, la posibilidad de tentar, o incluso de verse obligado a tentar, mundos diversos, contrapuestos, cada vez que tenía que componer para la banda sonora de una película.

Gennadi Rozhdestvneski


20. MOSCÚ-TCHERKOMINSKI (Opereta)-1958- Op.105


Compositores de talento como los camaradas D.Shostakovich, S.Prokofiev, A.Khatchaturian, V.Shebalin, G.Popov, N.Miaskovski y otros, algunas de cuyas obras presentan tendencias incorrectas, han sido globalmente acusados como representantes de una línea formalista extraña al pueblo (...) Ciertos juicios erróneos emitidos en la citada resolución expresaban la opinión subjetiva de I.V. Stalin acerca de determinadas obras de arte y de la actividad creadora de algunos artistas.

Decreto del Partido de 1958


La opereta Moscú-Tcherkominski fue estrenada en Moscú el 24 de Enero de 1959 y no tardó en alcanzar una gran popularidad. La obra se caracteriza por su armonía, por su frescor y por su humor. No se trata, sin embargo, del humor grotesco de los ballets El perno y El arroyo claro ; es una música alegre y fácil de retener, por lo cual muchas de sus melodías se popularizaron rápidamente en la Unión Soviética.

Krzysztof Meyer


"Entiendo que un compositor que se precie debe probar sus fuerzas en todos los terrenos. Las composiciones populares nada tienen de malo y menos aún de pernicioso. Mozart y Beethoven escribieron composiciones ligeras y nadie se las echa en cara."

Dimitri Shostakovich





21.CUARTETO DE CUERDA Nº8 – 1960 – Op.110


Después del concierto para violonchelo Shostakovich compuso la música para la película germano soviética cinco días-cinco noches. En agosto de 1960, Shostakovich viajó a Dresde para asistir al rodaje. La ciudad aún era una montaña de escombros. Bajo el impacto de esta visión compuso, en un tiempo brevísimo, el octavo cuarteto de cuerda y lo dedicó a las víctimas del fascismo y de la guerra.

Bernd Feuchtner



"He escrito el cuarteto número 8 que no tiene utilidad para nadie y que desde el punto de vista de las ideas es un fracaso. Pensé que, una vez muerto, nadie dedicaría una obra a mi memoria. Así decidí escribir yo mismo esa obra. Se podría escribir en la cubierta: “en memoria del compositor de este cuarteto”. El tema principal del cuarteto está formado por las notas re-mi bemol-do-si, es decir, mis iniciales (D.SCH.). En el cuarteto utilizo temas de mis obras y el canto revolucionario torturado hasta la muerte en la cárcel. Se trata por tanto de una mezcolanza. El carácter seudotrágico de este cuarteto está en que al escribirlo derramé tantas lágrimas como la orina que elimino después de media docena de cervezas. En casa he intentado tocar el cuarteto en dos ocasiones y cada vez que lo he hecho me he puesto a llorar. Pero ya no sólo por sus rasgos seudotrágicos, sino de admiración por la maravillosa claridad de su forma. Tal vez ha desempeñado cierto papel en todo esto una especie de entusiasmo por mi propia persona, que pronto se desvanece y deja una especie de resaca en forma de autocrítica."

Dimitri Shostakovich



Cuando esta nueva composición (el cuarteto número 8) fue discutida en una de las inevitables reuniones de la Unión de Compositores, fue casi de rutina que uno de los críticos, al expresar una opinión favorable a la obra, comenzara su discurso con una frase tópica, que normalmente hubiera pasado desapercibida dentro de los usos comunes soviéticos: “el compositor Shostakovich, en su nuevo cuarteto, junto con toda la Nación Soviética y los trabajadores del mundo entero, protesta con enfado... “; pero aquí Shostakovich le interrumpió, se puso en pie de un salto y empezó a gritar casi histéricamente: “ ¡ No, no, no, soy yo, entiéndalo de una vez, soy yo el que protesta, el que protesta soy yo!¿Se entera usted de que es mi propia protesta, mi protesta? “ Después de esto, aparentemente exhausto, se sentó y no volvió a intervenir en toda la discusión. No sé si este incidente quiere decir algo para un lector occidental, pero sé muy bien que para una persona que viva, o que haya vivido, en la Unión Soviética, este incidente está lleno de significado y arroja la mayor cantidad de luz sobre esta música y su dedicatoria.

Yuri Turovsky






22. CUARTETO DE CUERDA Nº 9 – 1964 – Op.117


El cuarto movimiento (adagio) rompe el flujo de la música, primero con la penetrante repetición del paso de semitono con una lentitud paralizante, después con acordes pizzicato y fortissimo. Esta congelación del movimiento mecánico produce una impresión de absoluta soledad. Tres acordes seguidos de quinta –o cuarta, en su inversión-, fríos y desnudos, crean un ambiente fantasmal: en la sinfonía nº15, ésta será la metáfora de la muerte. A ello se suma un giro declamatorio -¿una llamada, una advertencia?-.

Bernd Feuchtner



23. CUARTETO DE CUERDA Nº11 – 1966 – Op.122



Esta extraña partitura, en siete movimientos encadenados, es el primero de los cuatro cuartetos dedicados a los miembros del Cuarteto Beethoven, los intérpretes y amigos de siempre del compositor. Aquí no hay ninguna voluntad polifónica, ni de potencia Beethoveniana. Como el anterior cuarteto nº7, éste es un poema sin palabras, de siete estrofas. La obra es punzante en su simplicidad melódica, y su carácter de desolación lunar, nocturno por momentos, recuerda más a Schubert que a Berg.

François-René Tranchefort (ed.)


"Cuando yo era más joven hacía este tipo de indicaciones imprudentes, y la gente no dejaba de preguntarme cuándo iba a completar mi ópera El Don Apacible. Nunca la terminé, porque nunca llegué a empezarla. Fue simplemente que, para mi gran pesar, tuve que decir eso para salir de una situación difícil. Ésta es una forma especial de autodefensa en la Unión Soviética. Dices que estás planeando tal o tal composición, algo con un título poderoso, matador. Así no te apedrearán. Y, mientras tanto, escribes un cuarteto o algo parecido para tu propia, pacífica satisfacción. Pero a la administración le dices que estás trabajando en la ópera Karl Marx o Los jóvenes guardias y te perdonarán por tu cuarteto cuando aparezca. Te dejarán solo. Bajo el poderoso escudo de tales “planes creativos” puedes vivir en paz un año o dos."

Dimitri Shostakovich




24. SINFONÍA Nº14 – 1969 – Op.135


"¿Cómo puedes no tenerle miedo a la muerte? La muerte no se considera un tema apropiado para el arte soviético y escribir acerca de la muerte es equivalente a enjuagarte la nariz delante de otras personas. De ahí es de donde provienen títulos como "Una tragedia optimista". Incluso esto es un sinsentido –una tragedia es una tragedia y el optimismo no tiene nada que ver con ello.

Siempre pensé que no estaba solo en mi idea acerca de la muerte y que a otras personas también les atañía, a pesar del hecho de que vivían en una sociedad socialista en la que las tragedias uniformes reciben el epíteto “optimista”. Escribí un buen número de obras reflejando mi visión del tema, y, así al menos me lo parece, no son obras particularmente optimistas. La más importante de ellas, tal y como yo lo siento, es la decimocuarta sinfonía; tengo una especial sensibilidad hacia ella."

Dimitri Shostakovich


Todopoderosa es la muerte,

siempre está en guardia,

somos sus labios sonrientes.

En lo más alto de la vida está vigilándonos,

vive y piensa

y llora con nosotros.


“Conclusión” (Rainer Maria Rilke)


"Me parece que no tengo ninguna composición que no haya sido criticada, pero se trataba de una forma diferente de crítica. Aquí la crítica vino de personas que aseguraban ser mis amigos. Esta es, por entero, otra materia, esa clase de crítica hace daño. Ellos leyeron esta idea en la decimocuarta sinfonía: “la muerte es todopoderosa”. Querían que el finale fuera confortador, algo así como decir que la muerte sólo es el principio. Pero no es el principio, es el fin real, después no va a haber nada, nada."

Dimitri Shostakovich



Los disidentes demandaban acción política más que introspección. El gobierno era para ellos un antagonista mucho más urgente que la muerte. Aún más, la negativa de Shostakovich a poner su firma en las declaraciones políticas de los disidentes fue, tal como ellos lo sintieron, nada menos que una capitulación.

Solomon Volkov



25. REY LEAR (Música para cine)- 1970 – Op.137


"Lo que necesitamos es música ardorosa. No quiero decir ardorosa en el sentido de que haya gráficos en lugar de notas, quiero decir valiente o ardorosa porque sea sincera. Música en la que el compositor expresa sinceramente sus pensamientos, y lo hace de tal manera que el mayor número posible de ciudadanos decentes de su país, y de otros países, puedan reconocer y aceptar esa música, entendiendo por tanto a su país y a su gente. Este es el significado de la composición musical, tal como yo lo veo."

Dimitri Shostakovich


"Doy por perdido a todo artista que se aísle del mundo. No me cabe en la cabeza que un artista quiera apartarse de la gente, de quienes a fin de cuentas son su público. Un artista, en mi opinión, debería estar al servicio del mayor número de personas posible. Yo siempre intento resultar lo más comprensible que puedo, y, si no lo consigo, considero que es un fallo mío."

Dimitri Shostakovich






26. SINFONÍA Nº15 –1971- Op.141


En el pasaje final alegreto volvemos a escuchar el “anuncio de la muerte”. Cuatro acordes atrozmente punzantes interrumpen el flujo de la música. La última fase está marcada por el latido del timbal, que toca fragmentos del tema de la passacaglia. La celesta introduce una nota de frescura. Suena como un reloj de juguete. Pero, al reconocer el tema del primer movimiento, nos estremecemos: al reloj de juguete se le salta un muelle y empieza a repetir y repetir la última figura. Sólo se oye el palpitar del timbal y el tic-tac del mecanismo del reloj. El piccolo intenta tocar lo mismo pero, como el juguete está roto, se atasca en el mismo sitio y también empieza a repetir y repetir. Aún sigue funcionando un rato hasta que una sonoridad plateada pone el punto final a la pequeña máquina moribunda.

Bernd Feuchtner


Y el compositor ¿estaba plenamente satisfecho de su última sinfonía? El intenso trabajo que le exigió esta obra supuso un grave revés para las fuerzas recuperadas en Kurgan. Escribía el 16 de Septiembre profundamente agotado: “Probablemente debería dejar de componer. Pero sin componer no puedo vivir...”. Al día siguiente tuvo que ser trasladado al hospital: acababa de sufrir un segundo infarto.

Krzysztof Meyer


"He trabajado mucho en esta obra. La escribí en el hospital, y después, en mi dacha, no me dejó un momento de tranquilidad. Es una obra que simplemente me ha arrebatado, una de las pocas obras que he tenido claras desde el principio, desde la primera a la última nota. Sólo me faltaba escribirla."

Dimitri Shostakovich



27. 6 POEMAS DE MARIA TSVETAEVA –1973- Op.143 a


"En los últimos años he llegado a convencerme de que la palabra es más efectiva que la música. Por desgracia es así. Cuando combino música con palabras, se hace más difícil malinterpretar mi intención."

Dimitri Shostakovich







El infierno-

el salón del zar.

¿Quién es ese inflexible

sujeto de mármol?


tan majestuoso

en un manto dorado

el compasivo gendarme

de la gloria de Pushkin.


Él desacreditó al autor

Él podó su obra.

El bestial carnicero

de la tierra polaca.


Mire cuidadosamente:

no lo olvides:

El asesino del cantor

El zar Nicolás

el primero.

“El poeta y el zar” (Marina Tsvetaeva)


En Julio, inmediatamente después de volver de Estados Unidos, Shostakovich pasó una temporada de descanso en su dacha de Shukova, donde leyó a fondo la poesía de Marina Tsvetaeva. A principios de Agosto escribió en una semana el ciclo vocálico “6 romanzas sobre textos de Marina Tsvetaeva”. Era una música acusadamente intelectual y ascética. Las emociones se ocultan en otro plano, en tanto que los medios empleados son muy limitados y extremadamente simples.

Krzysztof Meyer



28. SONATA PARA VIOLA – 1975 – Op.147


"Gracias por acordarte de mí, gracias por tu carta. He vuelto al hospital por mis complicaciones cardiopulmonares. Mi mano derecha ya no escribe más que con un enorme esfuerzo. Le ruego que me disculpe esta letra tan mala. (...) Saludos cordiales de Dimitri Shostakovich.




P.D: Aunque me ha resultado muy difícil, he logrado acabar la sonata para viola y piano."